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Avanzando en la Mayordomía Integral

Marzo 2015

Ptor Pablo Garay

Pasaje Bíblico: En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos. Juan 15.8

El hombre y mujer en su estado original, tienen el mandato de producir, multiplicar, llenar y administrar todo lo creado. Por supuesto que para que eso se cumpliera, debía cuidar su buena conexión con Dios, quien todos los días visitaba lo más preciado de su creación en el jardín.

Sabido es que el hombre perdió esa la autoridad y el poder para gobernar y administrar la creación, quedando afectadas también sus facultades de producción y multiplicación, todo esto por causa del pecado.

Lo que hizo Cristo al venir a este mundo, es restaurar la condición original del primer Adán, a lo que la Biblia llama el segundo Adán en la persona de Cristo, quien vivió sin pecado, pero dio su vida en la cruz cargando con los pecados de todos nosotros. Al vencer, la nueva oportunidad para el hombre de ser restaurado a su diseño original, se hizo realidad en el momento en que Jesús anuló por medio de su sangre el acta de los decretos que nos era contraria, y arrebato de las manos de Satanás las llaves de la muerte, ¡Gloria a Dios! ¡Jesús resucitó!

La condición sigue siendo la misma, una buena conexión a Dios, estando unidos a la vid verdadera, Jesús resucitado, quien nos brinda todos los nutrientes necesarios para que llevemos mucho fruto y lo multipliquemos. Es la clave para cumplir con la gran comisión, pues ya somos reyes y sacerdotes, llenos del Espíritu Santo, si estamos bien conectados a Dios, extenderemos su reino hasta lo último de la tierra.

Dios sigue visitando su creación, y en este pasaje lo ilustra como el labrador que observa si ESTAMOS DANDO FRUTO, y si vamos bien, pone su tijera para que demos mucho más. Glorificamos a Dios cuando producimos MUCHO FRUTO, en lo personal, en lo familiar, como Iglesia, en el lugar donde estamos haciendo historia.

Somos mayordomos de todo lo que Dios puso en nuestras manos, que podamos ser fieles, produciendo mucho, multiplicándolo y llenándolo todo de la Gloria de Dios. (Lee Mateo 25.14-30) ¡Dios te bendiga!