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"Más que Resilientes"

Febrero 2021

Pastor Pablo Garay

Pasaje Bíblico: 1 Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: 2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

Debemos entender que en el momento que Dios imparte a Josué esta palabra, las circunstancias eran más que difíciles, había mucho que Josué debía superar, y absolutamente TODO era una gran prueba emocional.

Josué estaba desbordado emocionalmente, muchos de sus familiares, amigos, gente de su generación quedaron en el desierto, solo Caleb y el sobrevivieron. Pero ahora también había partido su mentor, máximo líder, su padre espiritual y amigo, no estaba más Moisés.

Toda una vida como escudero de Moisés y ahora debía enfrentar una nueva etapa con el gran desafío y responsabilidad de tomar el liderazgo que ocupaba su mentor. Así que al dolor de la perdida, se sumó el tomar un nuevo rol en su liderazgo.

Te pido que por unos instantes cierres tus ojos y tratemos de ponernos en la piel de Josué: ¿Cuáles habrán sido esas emociones? Me imagino: dolor, tristeza, desánimo, ansiedad, incertidumbre, nervios, estrés, fatiga, y cuantas emociones más que batallaban en su mente, corazón y espíritu.

Todos atravesamos por momentos donde nuestras emociones son puestas a prueba. ¿Cómo están tus emociones hoy?

La sicología le ha puesto un nombre cuando personas o pueblos pueden salir adelante a pesar de esas pruebas o circunstancias adversas, la “resiliencia”. Pero la realidad es que muchas veces las personas toman tanta confianza en ellas mismas, que cuando viene algo tan grande donde ya ni la “Resiliencia” alcanza, parece que el mundo se detuvo y ya no hay más nada que se pueda hacer. Es justo ahí donde lo único que tiene el verdadero poder de “Levantarnos” y hacernos “Mas que resilientes” se llama Jesucristo.

Para Josué la palabra de Dios a su vida fue: “levántate y pasa este Jordán”

El primer levántate en la versión RV60 lo encontramos en Génesis 13 cuando Abram y Lot se debían separar por conflictos entre sus tiendas y Dios le dice a Abram: 17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.

Nuevamente las circunstancias en la cual venía la orden de Dios estaban llenas de emociones fuertes. Y otra vez Dios animando a Abram con promesas para su vida y su familia.

A Gedeón Dios le dice también en Jueces 7. 9 Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos.

10 Y si tienes temor de descender, baja tú con Fura tu criado al campamento,

11 y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campamento. Y él descendió con Fura su criado hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento.

Es interesante ver que Dios le permite comprobar a Gedeón, lo que ya espiritualmente estaba pasando en el campamento enemigo. Humanamente ellos veían lo que se detalla en el versículo 12 Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud. Claro humanamente se trataba de un imposible, además de ser su primera vez como líder militar, Dios le había pedido que no llevara tanta gente, de 32.000 soldados que eran en un comienzo, solo quedaron 300.

Para cualquier comandante de guerra, esto se trataba mas de un suicidio que de una lucha por la libertad. Dios sabía muy bien, como estaban las emociones de Gedeón, “si tienes temor” le dice en el versículo 10, pero me imagino que Gedeón le diría ¿temor solamente? ¡Estoy de los pelos Señor! ¡claro que voy a bajar con Fura y escuchar que hablan en el campamento enemigo. Y ahí comprueban el gran poder del Señor actuando en lo sobrenatural de Dios, trayendo confusión, temor, incertidumbre, miedo a todos sus enemigos.

Hoy siglo XXI, en medio de un mundo cada vez más alocado, una pandemia que parece no terminar más, crisis de todos los tipos y colores, Dios sigue fortaleciendo a su pueblo de manera sobrenatural.

Hoy Dios nos dice nuevamente “Levántate hay propósito que cumplir todavía”

Si vamos al NT unos de los levántate que más me apasiona es el que le dice Dios al apóstol Pablo. Hechos 9. 3 Ya estaba Saulo por llegar a Damasco cuando, de pronto, desde el cielo lo rodeó un gran resplandor, como de un rayo. 4 Saulo cayó al suelo, y una voz le dijo: ¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues? 5 ¿Quién eres, Señor? preguntó Saulo. Yo soy Jesús, respondió la voz. Es a mí a quien estás persiguiendo. 6 Pero levántate y entra en la ciudad, que allí sabrás lo que tienes que hacer.

Luego Pablo comparte este suceso que transformó su vida para siempre, con el Rey Agripa en Hechos 26 12 Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, 13 cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo.

14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti,

17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío,

18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

Podemos estar emocionalmente desbastados, golpeados, confundidos o errados, lo maravilloso es que tenemos un Dios de eterna misericordia, infinita gracia, inagotable amor, que desea que vos y yo seamos capaces de tomar el desafío y levantarnos en su poder.

No se trata de nuestras capacidades, cantidad de recursos, cantidad de conocimiento, o las fuerzas que podamos tener. Solo en Cristo podemos ser “más que vencedores”, “más que resilientes”.

Filipenses 4 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Esta mañana te invito a ir a los pies de Jesús y rendir toda emoción tóxica que está frenando poder avanzar, poder levantarte y pasar el Jordán.

Quizás debas entregar el miedo, la ansiedad, la tristeza o la depresión. Algunos están luchando con el estrés, o el cansancio, el desánimo o la incertidumbre. Y algunos vienen batallando con la bronca, el enojo, la ira, emociones que traban la bendición de Dios y no te permiten ir a la zona de Conquista. Mientras adoramos ¡Levántate!, ahí donde estás ponete en pie y entregale esa emoción al Señor.