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"Padre Nuestro"

Julio 2021

Pastor Pablo Garay

Pasaje Bíblico: Mateo 6:9 Ustedes deben orar así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,

El Padrenuestro es la oración modelo que procede de la misma mente

infinita de Dios. Le pidieron a Jesús “enséñanos a orar” y Jesús les dio un regalo del cielo que no significa memorizar y recitar, sin entender las profundas riquezas contenidas en cada frase. Por supuesto luego diría que basado en esta oración, las palabras del corazón sincero son las que más anhela escuchar el Señor. Pero hoy vamos a pensar en cada frase del Padrenuestro.

Padre Nuestro

Gracias, Señor, porque tú no Venga tu reino

Señor, que venga tu reino; no el mío ni el de nadie más. Y que venga

primero a mí, y después a los que tengo alrededor. Abro todos los aspectos

de mi vida a tu dominio y a tu actividad. eres solo mi Padre, sino nuestro Padre. Me siento agradecido por formar parte de una familia mundial que es internacional, intercultural, interracial, intergeneracional e interdenominacional; una familia en la que estamos incluidos todos los creyentes genuinos que te hemos conocido a ti a lo largo de toda la historia.

Señor, ayúdame a amar a todos en esta inmensa familia de la cual formo parte. Bendice a tu familia en el mundo entero.

Padre nuestro que estás en el cielo

Romanos 8:15 Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!» (papito querido)

Gálatas 4:6–7 Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo… Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.

Santificado sea tu nombre

La mayor de las necesidades que tiene el mundo es que la gente te conozca, Dios mío, tal como tú eres en realidad. Que tu nombre sea el centro; no el mío. Padre, revela tu gloria como Abba; revela que estás muy cerca de todos los seres humanos y que eres realmente digno de nuestra confianza.

Haz esto primero en mí, y después en aquellos que me rodean.

Venga tu reino

Señor, que venga tu reino; no el mío ni el de nadie más. Y que venga

primero a mí, y después a los que tengo alrededor. Abro todos los aspectos de mi vida a tu dominio y a tu actividad.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo

Señor, que se haga tu voluntad, y no la mía. Y que tu voluntad sea lo

primero para mí, y para los que tengo alrededor. Tú sabes lo fácil que es para mí vivir y olvidar tu voluntad o tus deseos. Ayúdame, Señor, a no huir de tu voluntad como hizo Jonás. Concédeme la valentía que necesito para someterme fielmente a ti. Ayúdame a escucharte.

Danos hoy nuestro pan cotidiano

Abba Padre, te pido lo que necesito físicamente para mantenerme vivo hoy. Reconozco que todo es un don de tu mano. También te pido el pan espiritual que necesito para hacer hoy tu voluntad. Dependo totalmente de ti.

Perdónanos nuestras deudas

Borra hoy por completo la pizarra donde están escritos mis pecados. No permitas que sea como el fariseo de Lucas 18, que había puesto su seguridad en su propia justicia, y miraba a todos los demás con desprecio. Ayúdame a ser como el recaudador de impuestos, y permíteme que ore humildemente diciendo: «¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!».

Como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores

Abba Padre, tú me has perdonado mis enormes deudas producto del pecado. Lo has hecho total y completamente, como quien borra del todo una pizarra. No obstante, a mí me cuesta trabajo perdonar a los demás. Soy como el siervo de la parábola de Jesús, el cual, después que se le perdonara su enorme deuda, agarra a otro siervo y lo comienza a asfixiar porque tiene una deuda muy pequeña con él (Mateo 18:28).

Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.

Una oración de preparación:

1. Piensa en las interacciones y las actividades que tienes ante ti para el día de hoy.

2. Recuerda que te encuentras en medio de una intensa batalla espiritual contra satanás, quien busca continuamente la forma de apartarte de Dios.

3. Recuerda que Dios no va a permitir que seas tentado más allá de lo

que puedas soportar (1 Corintios 10:13).

4. Ora diciendo: «Abba, Padre, dependo por completo de que tú me des poder para no ceder ante las tentaciones. Ayúdame a crecer y a

madurar en los retos con los que me tenga que enfrentar hoy. Amén».

Sino líbranos del maligno

Pongo toda mi confianza en ti, Padre, y sé que cuidarás de mí hoy. Tú dices la verdad cuando afirmas: «El que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo» (1 Juan 4:4). Por eso yo digo con el rey David: «No me asustan los numerosos escuadrones que me acosan por doquier (Salmos 3:6). Tú eres bueno, y tu amor perdura para siempre.

Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre. Amén

Muchos de nosotros aprendimos el Padrenuestro con la siguiente doxología al final: «Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre. Amén». Estas palabras no se encuentran en el Padrenuestro tal como lo enseñó Jesús, pero habría sido muy raro que la oración de un judío terminara sin una doxología. Está bien añadir estas palabras al Padrenuestro, pero RECORDEMOS que Jesús termina LA ORACIÓN con una nota sorprendentemente FUERTE acerca de la guerra espiritual que tenemos cada día.