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Liderazgo Generacional en el Temor a Dios

Mayo 2022

Pr. Pablo Garay

Pasaje Bíblico: 2 Tim 1:5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Liderazgo Generacional

Ej: Elías y Eliseo (la doble unción)

Moisés y Josué (llevar a Israel a la tierra prometida)

Noemí y Ruth (tu Dios será mi Dios)

Loida, Eunice y Timoteo (la Fe no fingida) 2 Tim 1:5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

El plan de Dios es que hombres y mujeres, que abrazaron la FE en Dios, puedan liderar a la siguiente generación de tal manera que también ellos abracen con la misme Fe, pasión y amor los caminos del Señor.

Se puede liderar desde el “esfuerzo personal” (perfeccionismo) esto lleva muchas veces al legalismo y control excesivo, el querer que todo salga según lo pensado. Esta clase de liderazgo genera “hipocresía”, porque hay que aparentar que todo está bien, cuesta reconocer admitir las debilidades, pecados o errores.

Otro segundo tipo de Liderazgo lo llamo: “Simpatía popular” (obsecuencia) es el líder que tiene que caer bien a todos, quiere agradar a todos, no confronta, y deja que todos hagan como bien les parece para no caer mal, o perder la simpatía de los demás. El peligro de este tipo de liderazgo que es que la Iglesia se vuelve más un club de amigos, un lugar de esparcimiento y se deja de lado el llamado a una vida de santidad, de consagración y entrega. Podríamos mencionar varias formas más de liderar, pero Dios desea que nuestro liderazgo sea fundamentado en “El temor a Dios” (la sabiduría)

  • Es un liderazgo que está dispuesto a pagar el precio de poner orden, sin caer en el perfeccionismo o legalismo,
  • Que “confronta” con firmeza, pero lleno del amor del Señor,
  • Que busca siempre agradar a Dios en primer lugar, antes que ganar la simpatía de todos los demás.

Todo este mes lo estaremos dedicando a la “Sabiduría”. Una Iglesia que mantiene su lámpara encendida “viviendo sabiamente”.

Terminamos el mes de consagración mirando la vida de Daniel, quien determinó no contaminarse, vivir en santidad, integridad y obediencia a Dios, y fue hallado muchísimo más sabio que todos los demás consejeros del Rey, ¿por qué?, porque todo lo anterior mencionado se resume en una frase: era un hombre que “temía a Dios”.

Daniel era un líder que temía a Dios en primer lugar y luego se destacó porque todo lo demás que poseía estaba “consagrado a Dios” y tenía una vida de “Adoración y comunión plena con Dios”.

De esto se trata el liderazgo: temor de Dios, consagración y una vida dedicada a servir a Dios y al prójimo.

Este sábado 14 tendremos la oportunidad de tener la “Experiencia Cumbre Global de Liderazgo” por primera vez en Paraná, no te lo podes perder, hay que anotarse ya!!. Justamente en el mes de la sabiduría, es una oportunidad crecer como líderes en el temor al Señor.

Domingo pasado Horacio compartió dos personas y sus respectivas diferencias a la hora de liderar en el temor a Dios.

Hoy quisiera continuar y profundizar esta mirada en dos personas una de ellas será la misma que la vez anterior, pero ahora con edades diferentes.

Vamos a mirar a Eli y Samuel.

1 Samuel desde el capítulo 1. El contexto histórico está marcado por un cercano período final de la “Teocracia”, la cual era la forma de Gobierno, que Dios había establecido para su pueblo desde que lo sacó de la esclavitud de Egipto. En el monte Sinaí Dios entrego las tablas de la ley a su pueblo, contenía un código civil, social, moral y espiritual extraordinario, y los responsables de velar por el cumplimiento de ellos eran los líderes, tanto sacerdotes como jueces.

Toda la tribu de Levi fue designada para el sacerdocio y cada vez que se necesitó un liderazgo militar Dios levantó a los jueces que traían la victoria sobre los pueblos opresores.

Considerando que los sacerdotes oficiaban de comunicación o puente entre Dios y los hombres, era fundamental que este liderazgo fuera totalmente íntegro, santo y consagrado de generación a generación.

Cuando llegamos al Sacerdote Eli, podemos ver una “crisis de liderazgo en temor a Dios” que lamentablemente no solo se circunscribe a este tiempo, sino que es algo que repetitivamente venía sucediendo en la historia del pueblo de Dios. Podemos ver todo el libro de los jueces y vamos a ver largos períodos de tiempo en que había paz, pero luego llegaba las consecuencias del pecado “de todo el pueblo” incluido su liderazgo. En Elí encontramos que su liderazgo era malo, debido a su “obsecuencia” con los pecados de sus familiares, porque él los había designado en cargos importantes dentro de los servicios al Señor.

1 Samuel 2:12 (RV60)

12 Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.

17 Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.

22 Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. 23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. 24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová. 25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.

Los hijos de Elí el sumo sacerdote, cometían atrocidades, pecados tremendos que se originaban por la “Falta de conocimiento y temor de Dios”. Estaban llenos de codicia, avaricia, desprecio por lo espiritual, inmoralidad sexual, y rebeldía, pues no se sujetaban ni hacían caso a las advertencias de su padre, que era a su vez el máximo líder espiritual del pueblo.

Pero mucho más grave fue la actitud de Elí como responsable espiritual sobre ellos, en ser permisivo, obsecuente y no poner orden, ni límites en las áreas que dependían de él.

Por esta razón Dios estaba preparando a un joven que se capacitaba en un liderazgo en el “Temor a Dios”.

1Samuel 2.26 Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres.

Seguido a esto podemos leer como Dios advierte a Elí que debe poner orden en su liderazgo y las consecuencias de no hacerlo se verían a futuro, pero evidentemente carecía del coraje para realizar el orden necesario.

Y aquí quiero traer esta enseñanza como aplicación práctica para nuestra amada Nación de Argentina.

Lamentablemente cada vez más se hace evidente las consecuencias trágicas que estamos viviendo por una larga trayectoria de presidentes y gobernantes sin un mínimo de “temor de Dios en sus vidas. Es doloroso ver nuestro hermoso país lleno de riquezas y abundancia, devastado por la corrupción, la avaricia, la obsecuencia, el robo, la mentira el engaño de tantos líderes políticos, que en ejercicio de sus funciones, no tienen “temor de Dios” y descaradamente se burlan del pueblo al cual tienen que servir.

Estamos en los niveles más altos de pobreza, según el INDEC, los hogares bajo la línea de pobreza son de un 27,9% en el segundo semestre de 2021, y la población bajo la línea de pobreza es de 37,3% Esto implica que por debajo de la LP se encuentran 2.633.905 hogares, que incluyen a 10.806.414 personas; y, dentro de ese conjunto, 578.282 hogares se encuentran por debajo de la LI, lo que representa 2.384.106 personas indigentes.

Ni hablar la cantidad de pymes que cerraron, empresas que se fueron, miles y miles quedaron sin empleo a causa de decisiones políticas nefastas para gestionar la así llamada “PLANDEMIA”.

La crisis económica la estamos sufriendo todos, lo vemos a diario en nuestros hogares y lamentablemente, muchos sectores fueron gravemente afectados, nuestro colegio no escapa a esta situación. Un elevado número de morosidad en las cuotas, el incremento incesante de los gastos de mantenimiento, más una cantidad tremenda de personal con licencia de todo tipo, ocasionan una situación muy difícil de sostener en el tiempo.

Es fundamental las oraciones de la Iglesia por esta difícil situación, confiamos que juntamente con la prueba Dios dará la salida. Pero es claro que todos sufrimos cuando un liderazgo deja de temer a Dios y pervierte la justicia y el derecho en perjuicio del pueblo y a favor de intereses y beneficios propio.

Volviendo a la historia que nos toca, Samuel quien era mucho más joven que Eli, le toca decirle de parte de Dios a su líder mayor que “no había prestado atención a las advertencias que se le habían hecho”.

1 Samuel 3:11 Dios le dijo: Voy a hacer en Israel algo muy terrible. Cuando la gente lo sepa, temblará de miedo. 12 Cumpliré contra la familia de Elí todo lo que he dicho. 13 Él sabía que sus hijos me ofendían gravemente, y no hizo nada para corregirlos. Así que voy a castigar a su familia, y nada ni nadie podrá evitarlo. 14 ¡Juro que ninguna ofrenda será suficiente para que yo les perdone su maldad!

Podemos asumir que de esta experiencia Samuel que era joven había aprendido la lección de buscar líderes espirituales que lideren en el temor a Dios. Pero lamentablemente falló también gravemente, cayendo en el mismo error que su antecesor. Leamos:

1 Samuel 8:1 Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. 2 Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. 3 Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho.

4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, 5 y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

La crisis nacional fue consecuencia de que como pueblo “desecharon a Dios”, es decir “perdieron el temor a Dios”. La siguiente generación en la familia de Samuel habían desechado a Dios, el pueblo quería un nuevo estilo de gobierno y también desecharon a Dios, trayendo nuevas consecuencias en el futuro.

1Samuel8:7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

10 Samuel habló con los que pedían rey, y les repitió lo que Dios le había dicho:

—Esto es lo que les pasará cuando tengan rey: 11 El rey pondrá a los hijos de ustedes a trabajar en sus carros de guerra, o en su caballería, o los hará oficiales de su ejército; 12 a unos los pondrá a cultivar sus tierras, y a otros los pondrá a recoger sus cosechas, o a hacer armas y equipos para sus carros de guerra.

13 »Ese rey hará que las hijas de ustedes le preparen perfumes, comidas y postres; 14 a ustedes les quitará sus mejores campos y cultivos, 15 y les exigirá la décima parte de sus cosechas para dárselas a sus ayudantes y oficiales. 16 También les quitará a ustedes sus burros, sus esclavos y sus mejores jóvenes, y los pondrá a su servicio. 17 A ustedes los hará sus esclavos, y además les quitará uno de cada diez animales de sus rebaños. 18 Entonces se arrepentirán de haber pedido un rey, pero Dios ya no los escuchará.

19 Y aunque Samuel les advirtió a los israelitas todo esto, ellos no le hicieron caso. Al contrario, le dijeron:

—¡Eso no nos importa! ¡Queremos tener un rey! 20 ¡Queremos ser como las otras naciones! ¡Queremos un rey que nos gobierne y que salga con nosotros a la guerra!

21 Samuel escuchó todo lo que dijeron los israelitas, y eso mismo se lo repitió a Dios. 22 Y Dios le dijo: «Hazles caso y dales un rey».

Entonces Samuel les dijo a los israelitas: «Está bien. Pero ahora váyanse a sus casas».

Samuel advierte sobre la decisión que está tomando el pueblo, pero la realidad es que se presentan tres crisis:

Primera crisis: Liderazgo generacional sin el temor a Dios, (los hijos de Eli, los hijos de Samuel)

Segunda crisis: Un liderazgo más parecido al mundo. (queremos un Rey como las demás naciones)

Tercera crisis: No importa las consecuencias. (pérdida de temor)

El gran desafío para nosotros hoy es

  • 1.Primeramente, crecer personalmente, en un liderazgo que “teme a Dios”.
  • 2.Segundo ministrar a nuestra siguiente generación para que abrace “el temor a Dios”, la fe y el amor en un nivel más alto que nosotros.
  • 3.Tercero: Dejar que el Espíritu Santo gobierne siempre nuestras vidas. Mantener nuestras lámparas encendidas.

ORAMOS PARA QUE CADA HOGAR LEVANTE UN LIDERAZGO GENERACIONAL EN EL TEMOR DE DIOS 2 Tim 1:5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.